Cómo hacer “café” de diente de león.

1. Cosecha una gran cantidad de diente de león. Principalmente nos interesa la raíz; es difícil de sacar pero procura cosecharla entera. Como mínimo, necesitarás lo suficiente para llenar un contenedor de 4 litros o un galón.
2. Quita la planta de la raíz. Si es primavera temprana, aparta las hojas para hacer una ensalada.
3. Limpia las raíces vigorosamente en por lo menos tres cambios de agua. Cúbrelas con agua de nuevo y permite que se remojen durante varios horas. Esto te ahorrará bastante trabajo en aflojar la mayoría de la tierra todavía pegada a las raíces. Luego enjuágalas un par de veces más; las raíces ya deben de estar mucho más limpias que antes.
4. Escoge y separa las raíces, quitando y desechando los “pelos” y cualquier parte dañada. Después finaliza la limpieza con un cepillo de dientes viejo. No vas a poder quitar el 100% de la tierra. Es imposible. Pero tu sabrás qué tan quisquilloso quisieras ser.
5. Corta las raíces en rajas de aproximadamente dos centímetros y medio (una pulgada) de largo. Yo dejé las raíces delgadas más largas y las raíces gruesas más cortas, para lograr que se tostaran de la forma más homogénea posible.
6. Colócalas en unas bandejas para el horno y pónlas a secar a 110 grados Centígrados (225 grados Farenheit) alrededor de cuatro horas (o más). Durante este tiempo tu cocina se llenará de un aroma agradable levemente parecido al cacao. Como las raíces se van encogiendo, las puedes ir consolidando en menos bandejas. Se supone que al final las raíces deben de tener el color café oscuro por dentro y por fuera; cuando yo lo hice algunas de mis raíces cumplían con esta meta mientras otras todavía tenían el centro blanco. De todas maneras considero que produjo una bebida sabrosa.
7. Ya tienes tu “café” tostado; sólo falta molerlo y prepararlo como un café normal. Cuando hago mi café de diente de león en la mañana, utilizo más o menos la mitad de lo que utilizaría para hacer un café normal. Para mi gusto, está bien así. Tu puedes experimentar para que quede como a tí te gusta. Almacena las raíces restantes en un frasco de vidrio hermético y guárdalo en un lugar fresco y oscuro.

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